Mudo testigo en la oscuridad
que otorga el silencio,
siempre resignado
vienes a escuchar mi voz.
Si el sonido fuera
resplandor de toda una vida,
hoy el infinito se fundiría en palabras,
y vanos deseos.
Siempre la misma pregunta,
y sin hallar respuesta me guío
por aquel sentimiento sin espinas,
que hace amanecer a un nuevo día.
Claudiqué,
cerré la puerta,
y abrí la ventana
para que el aire, hoy,
sea brisa de mañana,
y testigo mudo de palabras.
No, no es falso sentir
aquello que con fe
hace vibrar
las cuerdas de mi garganta.
Mudo testigo es aquel
que escucha, aunque resignado,
una palabra de aliento,
un suspiro enamorado,
o un mensaje al viento...
sin que brote el eco del sonido,
como reclamo de aquel que ha venido
a disfrutar de un silencio,
roto, alegre, fugaz o dolorido,
en una noche oscura,

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