La escuela
Yo iba a la escuela y si hacía frío mi mama me daba dos patatas calientes y me las metía en los bolsillos: Para calentarte las manos hijo mío. Me recomendaba mi mama y antes de entrar en la escuela me las comía.
Allí tenía brasero solo el maestro y los niños tiritábamos de frío.
Jurábamos bandera todas las mañanas y cantábamos hasta en invierno: cara al sol. ¡Qué sarcasmo!
Llegaba diciembre y mi mama me ponía la bufanda y me iba con mi padre al molino. Allí me aguardaba mi padre con la lumbre junto a la torva que él alimentaba de aceitunas.
Bebíamos el café con una rebanada de pan bendecida de aceite puro. Oloroso y verde.
Y entonces cantaba el cara al sol con más voz y miraba al papa Pío XII y a Franco, y José Antonio Primo de Rivera ¡Presente! Gritábamos a coro y la corona de laurel: veinte de noviembre en la Plaza.
Manuel García Centeno.
(Paracuellos del Jarama - Madrid)

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